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ITS, VPH y salud sexual

Herpes genital: qué es y cómo se contagia

El herpes genital es común y puede contagiarse aun sin lesiones visibles. Qué es, cómo se diagnostica, cómo vivir con él y cómo hablarlo con una pareja.

Por Dr. Adrián Martínez · 15 de octubre de 2026 · 10 min de lectura

Lago en calma al amanecer con tres veleros a lo lejos y reflejos dorados en el agua, sin personas

El herpes genital es una infección de transmisión sexual (ITS) causada por el virus del herpes simple. Es muy común, puede transmitirse incluso cuando no hay llagas visibles y, una vez que se adquiere, el virus permanece en el cuerpo de por vida, con periodos de calma y brotes ocasionales. Dicho así suena pesado, pero conviene ponerlo en contexto: muchas personas con herpes tienen síntomas leves o ninguno, y existe tratamiento médico que ayuda a controlar los brotes. En este artículo te explicamos qué es, cómo se contagia, cómo se diagnostica y cómo vivir con él y hablarlo con una pareja.

Un virus con dos variedades

Existen dos tipos del virus del herpes simple (VHS). Según la OMS, el tipo 1 (VHS-1) causa sobre todo herpes oral, los llamados «fuegos» o llagas en los labios, y también puede causar herpes genital; el tipo 2 (VHS-2) se asocia sobre todo con el herpes genital. La Secretaría de Salud aclara que esa diferenciación no es estricta. Lo que sí importa es que son infecciones muy extendidas y de contagio por contacto directo de piel con piel.

Las cifras globales de la OMS para 2020 ayudan a dimensionar qué tan común es: unos 3,800 millones de personas menores de 50 años (64 %) tenían VHS-1, y alrededor de 520 millones de personas de 15 a 49 años (13 %) tenían VHS-2. Son estimaciones mundiales y no cifras de México. En nuestro país, CENSIDA incluye al herpes genital entre las siete ITS más frecuentes.

¿Cómo se contagia, incluso sin lesiones?

El virus se transmite por contacto de piel con piel, y se contagia con más facilidad cuando hay llagas activas. Pero tanto la OMS como los CDC subrayan algo que sorprende a mucha gente: también puede transmitirse desde piel que se ve normal y sin ningún síntoma, porque el virus puede liberarse de forma intermitente sin que se note. Esto significa que la persona que lo transmite muchas veces no sabe que lo tiene, y que la que lo recibe tampoco sabrá cuándo ni de quién llegó.

  • Relaciones sexuales vaginales, anales u orales con contacto de piel o mucosas.
  • Contacto oral-genital: el VHS-1, que es muy común y suele dar herpes oral, puede llegar a los genitales de esta manera.
  • De la madre al recién nacido durante el parto, en casos poco frecuentes.

Ni culpa ni cálculo de fechas

Como el virus puede pasar años sin dar señales, un diagnóstico de herpes no permite saber quién se lo contagió a quién ni cuándo. Es una de las razones por las que conviene hablarlo con calma y sin acusaciones.

Primer episodio, brotes y lo que cambia con el tiempo

La mayoría de las personas con herpes genital no tiene síntomas o los tiene tan leves que no los reconoce; los CDC mencionan que incluso pueden confundirse con un grano o un vello encarnado. Cuando hay síntomas, la OMS describe ampollas o úlceras dolorosas que recurren, muchas veces precedidas por hormigueo, picazón o ardor. El primer episodio puede acompañarse de fiebre, dolores en el cuerpo, ganglios inflamados y dolor de cabeza. Las llagas, según los CDC, pueden tardar una semana o más en sanar.

El virus se queda en células nerviosas y se reactiva de vez en cuando. Los brotes posteriores suelen ser más cortos y leves que el primero, y su frecuencia puede disminuir con los años. La OMS señala como posibles desencadenantes una enfermedad con fiebre, la exposición al sol, la menstruación, una lesión, el estrés emocional o una cirugía; no a todas las personas les pasa igual.

Una advertencia importante: las llagas genitales tienen muchas causas, y no todas son herpes. Algunas son otras ITS, como la sífilis, que en su primera etapa puede dar una llaga sin dolor, y otras lesiones, como las verrugas, no se parecen a una ampolla. Ninguna descripción de este artículo sustituye una valoración médica. Para comparar, puedes leer Verrugas genitales: qué son y qué opciones existen y Sífilis: etapas, pruebas y seguimiento.

¿Cómo se diagnostica el herpes genital?

Los CDC explican que el médico puede basarse en cómo se ven las llagas o recolectar una muestra de la lesión para analizarla. La NOM-039-SSA2-2014 indica que el caso confirmado requiere demostrar el virus por cultivo, inmunofluorescencia o PCR (una prueba que detecta el material genético del virus). Profeco menciona también el examen microscópico de una llaga y, en algunos casos, un análisis de sangre.

Cuando no hay llagas, puede usarse un análisis de sangre que busca anticuerpos, es decir, las defensas que el cuerpo fabrica contra el virus. Los CDC aclaran sus límites: indica si hay infección, pero no permite saber quién la transmitió ni cuándo ocurrió. Por eso no es un estudio que se interprete a la ligera y conviene hablarlo con el médico antes de pedirlo y después de recibir el resultado. La OMS agrega que a las personas con síntomas que sugieren herpes genital se les debe ofrecer también una prueba de VIH.

Para entender positivo, negativo, reactivo e indeterminadoCómo interpretar resultados de pruebas de ITS →

Cuándo conviene ir a consulta, y por qué rápido

Si notas ampollas, llagas o un dolor genital que no entiendes, lo más útil es consultar mientras la lesión sigue visible. La razón es práctica: para recolectar una muestra de la lesión, la lesión tiene que estar ahí, y una llaga que ya cicatrizó deja menos pistas. Eso no significa correr con pánico: significa no esperar «a ver si se quita». En la consulta el médico te preguntará desde cuándo aparecieron las molestias, si es el primer episodio, si hubo fiebre y cuáles fueron tus exposiciones recientes, y te hará una exploración. Ninguna de esas preguntas es un juicio; son el material con el que se decide qué pruebas hacer y cómo acompañarte.

Qué se puede esperar: sin cura, pero con control

La Secretaría de Salud lo dice con claridad: el herpes no tiene cura, porque el virus permanece en el cuerpo. Eso no quiere decir que no haya qué hacer. Según la OMS y los CDC, existe tratamiento médico que puede acortar y aliviar los brotes, reducir su frecuencia y disminuir el riesgo de contagiar a la pareja. Qué opción conviene, durante cuánto tiempo y si es para los brotes o de forma continua es una decisión que el médico toma contigo, según tu caso, y no algo que se pueda indicar en un artículo.

Lo que sí puedes hacer sin esperar a la consulta es no automedicarte con lo que haya en casa o lo que alguien te recomendó, y buscar atención si aparecen llagas por primera vez, si los brotes te preocupan por su frecuencia o intensidad, o si las llagas no sanan.

Cómo reducir el riesgo de contagiar a otra persona

No hay forma de eliminar el riesgo por completo, pero sí de reducirlo. La OMS y los CDC recomiendan evitar el sexo mientras haya síntomas, usar condón de manera constante, sabiendo que reduce el riesgo pero no lo elimina porque no siempre cubre todas las zonas por donde puede liberarse el virus, y hablar abiertamente con las parejas sobre el tema. Sobre cómo se usa correctamente el condón, escribimos Condón externo e interno: uso correcto y límites.

Hablarlo con una pareja sin que se vuelva una confesión

Para mucha gente, esta es la parte más difícil: más que los síntomas, preocupa qué va a pensar la otra persona. Algunas ideas que ayudan, siempre sin presión de hacerlo antes de estar lista o listo:

  • Elige un momento tranquilo y privado, no justo antes de una relación sexual ni en medio de una discusión.
  • Llega con información: que es una infección muy común, que puede transmitirse sin lesiones y que existe tratamiento para controlar los brotes.
  • Habla desde lo que sabes, no desde la culpa: nadie puede determinar quién lo tuvo primero.
  • Invita a la otra persona a consultar a un médico si tiene dudas o quiere hacerse pruebas.
  • Acepta que puede necesitar tiempo para procesarlo y que su primera reacción no es la definitiva.
Más ideas para esa conversaciónITS en pareja: cómo hablarlo y hacerse pruebas →

Embarazo y VIH: dos temas que conviene conocer

El herpes neonatal, el que pasa de la madre al bebé durante el parto, es raro, de alrededor de 10 casos por cada 100,000 nacimientos en el mundo según la OMS, pero es serio y puede causar discapacidad neurológica permanente o la muerte. El riesgo es mayor cuando la madre adquiere el virus por primera vez al final del embarazo. La OMS recomienda que las embarazadas con síntomas de herpes genital se lo comuniquen a quien las atiende. Si estás embarazada, o planeas estarlo, y vives con herpes, lo mejor es hablarlo con tu médico con anticipación: ITS en el embarazo: riesgos y pruebas.

En cuanto al VIH, la OMS indica que el VHS-2 multiplica por unas tres veces el riesgo de adquirirlo, y que las personas con ambas infecciones tienen más probabilidad de transmitir el VIH. No es motivo de alarma, pero sí una buena razón para incluir una prueba de VIH en tu revisión; hablamos de ello en Prueba de VIH en la CDMX: dónde y cuándo hacerla.

Vivir con herpes: también es un tema emocional

La OMS reconoce que el herpes genital puede ser estigmatizante y afectar la vida sexual y las relaciones. Es comprensible que un diagnóstico cause enojo, tristeza o vergüenza, y no tiene por qué cargarse en soledad. Los CDC señalan que hablar con un profesional de la salud ayuda a manejar tanto los brotes como el aspecto emocional. Un diagnóstico de herpes no habla de tu valor ni de cuántas parejas hayas tenido; habla de un virus muy extendido.

Dónde atenderte en la Ciudad de México

En el sector público, las Clínicas Especializadas Condesa ofrecen detección y consejería sobre VIH y otras ITS, sujeta a disponibilidad de fichas; su página las describe como atención gratuita, y ahí mismo puedes confirmar horarios y requisitos. También puedes acudir a un centro de salud o a tu unidad del IMSS o ISSSTE si eres derechohabiente.

Si prefieres una consulta privada y confidencial, en Acércatefem Observatorio (Av. Observatorio 330, colonia Las Américas, alcaldía Miguel Hidalgo) atendemos consultas de ITS. Qué estudios hay en la sucursal se confirma por WhatsApp antes de tu visita, y lo específico de tu caso se resuelve en consulta.

¿Prefieres platicarlo con un médico?

Escríbenos por WhatsApp, sin compromiso, y te orientamos sobre cómo es la consulta de ITS en Acércatefem Observatorio.

Lo esencial

  • El herpes genital es muy común; muchas personas no tienen síntomas o los tienen leves.
  • Puede transmitirse aunque no haya llagas visibles, por eso nadie puede saber quién se lo contagió a quién.
  • No tiene cura, pero hay tratamiento médico que acorta y espacia los brotes; lo indica tu médico.
  • El diagnóstico se confirma con una prueba de laboratorio; el análisis de sangre tiene límites.
  • El condón reduce el riesgo pero no lo elimina; hablarlo con las parejas también protege.
  • Si estás embarazada o planeas estarlo, coméntalo pronto con tu médico.

Este artículo es informativo y no sustituye una consulta. Si notas llagas, ampollas o molestias genitales, o tienes dudas sobre tu caso, acude con un médico o servicio de salud, que es quien puede valorar tu situación y explicarte tus opciones.

Aviso importante: la información de este artículo es estrictamente informativa y educativa. No sustituye el diagnóstico, consejo o tratamiento de un profesional de la salud. Consulta a tu médico.

Preguntas sobre este tema

  • ¿Se puede contagiar herpes aunque no haya llagas?

    Sí. Tanto la OMS como los CDC explican que el virus puede liberarse desde piel que se ve normal y sin síntomas. El riesgo es mayor cuando hay llagas activas, pero no desaparece cuando no las hay. Por eso el condón reduce el riesgo sin eliminarlo del todo.

  • ¿El herpes genital y el herpes labial son lo mismo?

    Son causados por el mismo tipo de virus, el virus del herpes simple, que tiene dos variedades. La variedad 1 suele asociarse con las lesiones alrededor de la boca, pero también puede causar herpes genital, por ejemplo por contacto oral-genital. La variedad 2 se asocia sobre todo con los genitales.

  • ¿El herpes se cura?

    No. Una vez que la persona se infecta, el virus permanece en el cuerpo, en las células nerviosas, y puede reactivarse. Lo que existe es tratamiento médico que puede acortar los brotes y reducir su frecuencia. Cuál conviene en cada caso lo decide el médico.

  • ¿Con qué frecuencia vuelven los brotes?

    Es muy variable. Los CDC indican que los brotes posteriores suelen ser más breves y leves que el primero, y que su frecuencia puede disminuir con el tiempo. La OMS menciona como posibles desencadenantes la enfermedad con fiebre, el sol, la menstruación, una lesión, el estrés emocional o una cirugía.

  • ¿Tener herpes impide tener pareja o hijos?

    No impide ninguna de las dos cosas, aunque sí conviene planearlo con apoyo médico, sobre todo si hay un embarazo en puerta. Lo clave es informarse, hablarlo con tu pareja y seguir las recomendaciones de tu médico.

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